Haga click aquí para volver a la
Página de Inicio

  POLÍTICA

 

LA CAPACIDAD DE PERMANENCIA

DEL NEOLIBERALISMO

Por CRISTIAN GILLEN

 

 

La lógica de la reproducción ampliada de las relaciones económicas políticas, culturales y familiares capitalistas sigue vigente con toda fuerza a nivel mundial a pesar de las crisis continuas que genera, afectando a casi todo la población, con excepción de una élite que concentra los beneficios, tanto en tiempos de aparente calma como en los de crisis.

La permanencia de la dominación de esta forma de reproducción universal se debe, por un lado, a que no se cuenta a nivel teórico y de la práctica política alternativas que pongan en juego los aspectos centrales en que se apoya este proceso de reproducción ampliada de las sociedades en su conjunto.

El capital tiene tal supremacía que, a pesar de sus disfunciones notorias, como las crisis, hambrunas, entre otras, sigue casi sin mella su dominación, poniendo a nivel fenomenológico y esencial a la defensiva a las fuerzas políticas, opositoras que deberían combatir de manera ofensiva el sistema por las irracionalidades e injusticias que éste hace sufrir a la casi totalidad de la población mundial.

Esta posición subordinada de las denominadas izquierdas se aprecian en las alternativas que proponen y que se expresan ya sea a través de formas burdas de funcionalismo o de maneras más sofisticadas que presuntamente servirían para superar el neoliberalismo, aunque que en realidad no ponen en juego – o lo hacen pero de forma aparente – los elementos centrales en que se sustenta el neoliberalismo capitalista. Entre las primeras modalidades está la de pretender compensar en parte la explotación y alienación de la acumulación neoliberal con programas sociales, con el fin de no “asustar” al capital transnacional. Entre las segundas están el postmodernismo y postmarxismo que, de forma más compleja, plantean el cambio en base a las nuevas tecnologías y las conceptualizaciones del sujeto y la sociedad, haciendo uso del lenguaje y el psicoanálisis. Todas estas propuestas dejan de lado y/o minan categorías como el trabajo, el valor y la alienación, a fin de esconder las contradicciones entre el capital y el mundo del trabajo en las producciones económicas, culturales, políticas y familiares.

En este artículo, nos concentraremos en el análisis de los aspectos centrales del capitalismo en su versión neoliberal planteado por los defensores de este modelo así como por aquellos que supuestamente pretenden superarlo. Para ello, enfocaremos la forma en que se visualiza el trabajo, el valor, la ideología.

 

Concepciones del trabajo y el valor

 

Tanto los postmodernos como los postmarxistas minimizan la importancia del trabajo o lo eliminan del análisis. En la línea de pensamiento postmoderno, donde Negri es una de las figuras más representativas, no se visualiza el trabajo como una forma de expresión de las relaciones sociales capitalistas en que existe una articulación interna. El capital y el trabajo, sólo se conciben en el marco de relaciones externas, sin que se inter-penetren, permaneciendo aparentemente en estados puros. La alienación y fetichización estarían casi ausentes y la supuesta caída del capitalismo estaría a la vuelta de la esquina. Pero ese discurso optimista incide negativamente en la politización del trabajador, dado que lleva oculta la necesidad de promover el capitalismo posmoderno supuestamente más progresista que el moderno, por cuanto liberaría silenciosamente al trabajo y lo llevaría automáticamente a un estadio social superior.

Por otro lado, los postmarxistas como Laclau y Badiou no consideran en sus teorías el trabajo. Zizek sí lo considera, pero su concepción psicoanalítica de la realidad no permite que se profundice en su tratamiento.

 

La teoría del valor, como ya se señaló, está siendo en la actualidad seriamente cuestionada. Ello, en gran medida, porque el análisis de éste se concentró principalmente en su aspecto cuantitativo. Engels, por ejemplo, se dedicó fundamentalmente a tratar el proceso de metamorfosis del valor en precio. Debido a ello, el valor se entendió sólo como una categoría que expresa cantidad. Sin embargo, el valor, que es la forma que expresa la esencia de las relaciones sociales, debe ser entendido en el marco de la lucha entre el capital y el trabajo, que se manifiesta fenoménicamente en la tasa y masa de ganancia. El haber circunscrito la teoría del valor a lo cuantificable hace que Gorz plantee que, al existir una crisis aparente de la medida del valor, ésta pondría en cuestión las nociones centrales de éste como “plustrabajo” y “plusvalor” .

 

Esta crisis de la medida del valor, que, supuestamente, pondría en cuestionamiento su teoría, se debería a que el conocimiento sería la nueva fuente de riqueza, y que los conocimientos no podrían intercambiarse a su “valor”. El capital intelectual no obedecería a las leyes mercantiles del intercambio . Como se podrá apreciar, el valor se ve bajo la lógica de las fuerzas productivas y no de las relaciones sociales donde juegan un papel preponderante los aspectos cualitativos, por cuanto mediante el valor no sólo se reproducen las cosas, sino se crean valores morales y éticos que inciden en la formación del hombre, ya sea alienándolo o desalienándolo.

 

Tratamiento de la ideología

 

Los intelectuales, que abogan por el neoliberalismo, pretenden manipular las conciencias de la población que sufre de las desigualdades e injusticias crecientes generadas por ese régimen, que se halla bajo la hegemonía de Estados Unidos, el cual está impulsando una política de guerra total para defender sus intereses que se encuentran en juego, debido a la competencia de Europa y Asia y a los movimientos de liberación que están surgiendo en Medio Oriente.

 

Pierre Levy, uno de los defensores más radicales del Imperio, desarrolla un conjunto de disquisiciones filosóficas que tienen por finalidad demostrar que las Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación (NTIC) habrían logrado hacer desaparecer las clases sociales, y lo que realmente se estaría creando serían seres en devenir, cuya misión consistiría en participar activamente en la expansión de la conciencia. Postula igualmente que las diferencias mundiales no provendrían de la opresión, sino que se producirían como consecuencia de seres humanos responsables, que crearían sus propias situaciones y cuya actuación, en ese proceso, repercutiría en los demás. Todo ello, por cuanto el poder dependería de la inteligencia colectiva . Posición similar a la que defiende otro neoliberal, Thomas Stewart, al señalar que la nueva organización del poder se sustentaría en lo que él llama el “expertise”, y no en la posición que uno ocupa dentro de la estructura organizacional .

Para Levy, la dominación, que ejercen los países del centro del sistema sobre aquellos de la periferia, no existiría, y más bien los niveles de desarrollo capitalista tan desiguales se sustentarían en las diferentes intensidades en que multiplican sus energías para desarrollar sus inteligen-cias colectivas y, de esa manera, inventar su futuro. Plantea además, con un cinismo único, que los países subdesarrollados no estarían canalizando sus fuerzas para promover sus conocimientos, por cuanto destinarían la mayoría de su tiempo a fomentar guerras. Se olvida que el gran impulsor de éstas es el Imperio del norte, para consolidar cada vez más su hegemonía. Es dentro de este contexto que se explican sus últimas invasiones a Afganistán, Irak y Libia. Asimismo, piensan con ello tener el control político y militar del Medio Oriente, además de asegurarse fuentes importantes de hidrocarburos, debido a sus escasas reservas de petróleo, entre otros.

 

Dentro de la lógica neoliberal de Levy, el interés individual lograría a largo plazo la armonía social, puesto que la competencia entre empresas daría como ganadores a los más creativos, los más trabajadores, y a los más éticos. Esto último raya en la ficción después que las principales empresas del Imperio como Enron cometieran fraudes en desmedro de sus empleados y accionistas, sobre todo los pequeños, ya que los grandes vendieron sus participaciones antes que la empresa quebrara. El mundo virtual que debe ser utilizado, según Levy, para manipular las conciencias, parece también haber logrado penetrar en Levy, haciéndolo reemplazar lo verdadero-real por lo imaginario.

En el marco de esta lógica de manipulación que tiende a confundir lo real y lo virtual, se comparan las especulaciones financieras con las filosóficas, por cuanto ambas abrirían nuevos espacios de interacción, y por lo tanto, de realidad. Es por ello que la bolsa sería un juego muy moral, dado que recompensaría a aquellos que han otorgado dinero a las empresas que el mercado habría definido como las que rinden un mejor servicio a la sociedad. Es decir, la bolsa sustituiría a las instituciones del bienestar propugnadas por el keynesianismo para coadyuvar a regular las relaciones salariales capitalistas .

 

Los postmarxistas (Laclau, Zizek, entre otros) siguiéndo a Althusser, le otorgan un papel central a lo simbólico en el proceso de idealización de las poblaciones. Consideran al igual que su maestro Althusser, que la superación del capitalismo se realizaría atravesando las fantasías que genera la realidad simbolizada y, de sea manera, situar a la gente en lo real. Por ello, la centralidad del psicoanálisis, para conceptualizar al sujeto capaz de identificar esta fantasía inconciente y lograr la liberación, poniendo la curación clínica y el cambio político al mismo nivel, con todas las implicaciones políticas que ello ocasiona.

 

Reflexiones finales

 

Es importante plantear algunas reflexiones finales, que permitan desentrañar cada vez más la lógica interna del capitalismo actual, con el fin de coadyuvar a las luchas concretas contra la opresión y la explotación. Entre ellas, cabe resaltar las siguientes:

Se estaría buscando, más que lo real, una representación simbólica y teatral del mundo . Lo antes planteado se sustenta en que las caracterizaciones del Imperio, basadas fundamentalmente en el ciber-espacio y las NTIC, no toman en cuenta lo verdadero real, que se manifiesta en la tendencia a la pauperización creciente de la gran mayoría de la población, lo que le impide tener acceso a esos medios tecnológicos. En la actualidad, el 65% de los habitantes del planeta nunca ha efectuado ni una llamada telefónica en su vida y el 40% no posee ninguna conexión eléctrica. Además, el 50% de los que utilizan Internet vive en el centro del Imperio, Estados Unidos, que representa sólo el 5% de la población del mundo.

 

Es indudable que nos encontramos en un momento del desarrollo del capitalismo, donde la cosificación y la alienación se han exacerbado. Pero este fenómeno debe ser visto en el marco de una lucha entre el capital y el trabajo, lo cual significa que la deshumanización puede y debe revertirse para que la vida adquiera significado. Los más lúcidos representantes del neoliberalismo y neoconservadurismo actual plantean abiertamente el objetivo de cosificar en forma creciente las conciencias.

 

La idea de las nuevas corrientes del pensamiento “progresista”, según la cual el Imperio permitiría el desarrollo de conocimientos neutros y desligados de los procesos de valorización capitalistas, conduce a posiciones políticas no justas en aquellos que supuestamente estarían combatiendo el Imperio. Esta línea ideológica, en la que se encuentran principalmente los postmodernos, dentro de los cuales Negri es una de las figuras más representativas, considera que el ciberespacio y las NTIC llevarían a un trabajo cooperativo donde el conocimiento desempeñaría un papel central en el proceso de independizarse del capital. Ese trabajo supuestamente cooperativo es y seguirá siendo básicamente incorporado, por cuanto se desarrolla dentro de la lógica del capital y no fuera de ella, como lo creen los de la escuela autonomista de Negri. Lo mismo sucede con los conocimientos, en tanto se realizan, en su gran mayoría, en el seno de las relaciones sociales capitalistas, siendo su objetivo central la reproducción ampliada de éstas.

Lo antes señalado se debe, en gran medida, a que esta corriente no toma en cuenta que, en la lucha entre el capital y el trabajo, ambos no actúan de manera independiente, sino en el marco de una relación recíproca en que cada uno penetra al otro, y en ese contexto, se producen los procesos de alienación y desalienación que inciden en los conocimientos y orientaciones políticas de los trabajadores. Se estaría viendo el proceso de lucha entre el capital y el trabajo como un movimiento positivo antidialéctico. En esa lucha, la clase trabajadora devendría en el sujeto positivo. No se trata de revertir la polaridad entre el capital y el trabajo, sino que la lucha es para eliminar las relaciones sociales capitalistas .

 

El reemplazo, por parte de los postmarxistas, del trabajo en el análisis y la elaboración de la superación del neoliberalismo por el lenguaje y el psicoanálisis conduce al reformismo tipo Laclau, en el que habría una competencia por la hegemonía entre el género, las razas, las clases. Es decir que Laclau pone el antagonismo social, que es una característica central al mismo nivel que sus expresiones fenoménicas, como es la sobre-explotación de los indígenas, negros y a las mujeres. Por otro lado, Zizek, debido a  su visión psicoanalítica lacaniana de la realidad no puede dar cuenta del proceso de emancipación terminando al igual que Badiou en una concepción teológica del acto y/o evento que generaría una nueva realidad distinta a la capitalista.

 

Por todo lo señalado, hay que ir construyendo una teoría que rescate creativamente la conceptualización del trabajo como relación social y no fuerza productiva, tanto en las producciones económicas como culturales y políticas vistas éstas como una unidad indisociable entre procesos de trabajo y valorización. Dentro de esta visión del trabajo, tratar la problemática del valor, sobre todo de su aspecto cualitativo, así como de la alienación y su vínculo estrecho con la ideología.

Es de singular importancia desarrollar prácticas políticas tendientes a organizar desde la base a trabajadores formales e informales propensas a constituir formas colectivas de producciones económicas, políticas y culturales. Asimismo plantear nuevas formas de visualizar el Estado y los partidos políticos para que prime realmente la democracia y a fin que el poder no esté en manos de burócratas y tecnócratas.

 

 

 

 

Lukács en Historia y Conciencia de Clase vincula fetichización y cosificación.

Gorz. et Yann Moulier-Boutang. La troisième transition du capitalisme; exode du travail productif et externalités. (eds) “Vers un capitalisme cognitif”.

A. Gorz. L'immatériel. Galilée, Paris. 2003 así como Rifkin J. L'âge de l'accès. La Découverte. Paris. 2000.

Levy P. World Philosophie. Editions Odile Jacob. Paris. 2000.

Stewart T.A. Intellectual Capital. Double day. N.Y. 1999.

 

Levy. Op. cit.

Para mayor detalle sobre la paradoja de la pasión por lo real, ver Slavoj Zizek. Welcome to the desert of the real. London. 2002.

John Holloway. Change the world without taking power. Plutopress. London. 2002

 


 

Haga click aquí para volver a la
Página de Inicio

Escribanos a: hacialaemancipacion@yahoo.com