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  POLÍTICA

 

 

LA CRISIS FINANCIERA

Y LAS ALTERNATIVAS AL CAPITALISMO NEOLIBERAL

 

POR CRISTIAN GILLEN

 

 

 

Ante la crisis financiera actual que muestra el agotamiento del modelo neoliberal, es imperativo plantear alternativas que tengan como objetivo lograr el bienestar de las mayorías, especialmente de las que se encuentran en la periferia capitalista.

La alternativa planteada a continuación se contrapone a la lógica de la globalización actual, sustentada en un proceso creciente de mundialización financiera especulativa, que ha causado la actual gran crisis de valorización capitalista que se expresa en las bolsas y el sistema bancario. A pesar de declaraciones optimistas de algunos representantes del Imperio y del modelo neoliberal desenfrenado, el derrumbe último del sistema financiero llevará a una mayor instabilidad y a un deterioro creciente de las bases productivas de los países subdesarrollados. Lo anterior exacerbará aún más los problemas del desempleo, subempleo, la concentración del ingreso, la pobreza y la marginalidad. Es en este contexto que los actores sociales de la sociedad civil deben plantear alternativas para superar la situación presente, pero no sólo cuantitativa sino sobre todo, cualitativamente.

 

 

MODELO ALTERNATIVO

 

La crisis por la que se viene atravesando se debe principalmente, por un lado, a la incoherencia creciente en el proceso de producción como totalidad y de la circulación monetaria que causa la desarticulación de sus diferentes campos de actuación (proceso de valorización, de trabajo), así como en el seno de cada uno de ellos. Por otro lado, lo señalado se potencia por la concepción que se tiene del trabajo, su división y lógica de reproducción.

 

Para tender a establecer una coherencia productiva en las formaciones sociales periféricas, hay que subordinar la circulación y adecuar el proceso de valorización (financiero, comercial, productivo) a un proceso de trabajo harmónico. Asimismo, debe concebirse un proceso de trabajo en el marco de una concepción radicalmente diferente de la que impera actualmente, donde el trabajo tiene un carácter alienado.

El proceso de trabajo tiene que ser construido socialmente desde la base, partiendo de los pequeños y medianos productores organizados colectivamente en la industria, agricultura, minería, construcción. Lo mismo tendrá que impulsarse en los campos en que el trabajo intelectual se da en niveles más abstractos, como en la educación, la salud, donde se debe potencializar la sensibilidad humana. Para lograr lo último, se deben sedimentar relaciones sociales que privilegien la solidaridad con los seres humanos que tienen que enfrentar dolencias, tanto físicas como mentales, y no percibirlos sólo desde la perspectiva de su contribución a la creación de riqueza.

En la industria, deben promoverse grupos de reflexión y acción en la actividades, donde se pueda rescatar la cultura interna más profunda para generar materialmente la obra(1), pero desde la perspectiva de un proceso de producción que posibilite su reproducción ampliada, en el contexto de una retribución adecuada de los que participen en la producción, comercialización y generación del capital de trabajo y de la inversión. Es decir, sin dominación en el seno del proceso de trabajo, y tampoco sin transferencia, como en la actualidad, de los excedentes de la producción al capital comercial y, sobre todo, al financiero.

En los países subdesarrollados, donde la obra es dominante y el diseño es uno de sus elementos principales, tal como en los campos de la confección, calzado, muebles y metalmecánica, se debe potenciar su desarrollo no solo mediante el diseño, sino de la articulación de las relaciones capital-trabajo (proceso de trabajo) para darle coherencia, y maximizar el valor agregado del trabajo en la valorización. Igualmente, desempeña un papel central en la integración de este proceso la vinculación de la transformación mecánica con el movimiento generado por los bienes de capital eléctrico, y la regulación vía la información a través de la electrónica. Esta industria en la periferia nunca ha cumplido papeles ni de obra, y menos aún de reproducción del proceso de trabajo y valorización. Lo anterior agudizó la dependencia científica y tecnológica, que se expresó en el creciente endeudamiento externo.

En el seno de las actividades industriales antes señaladas, existe una gran variedad de obras y procesos de trabajo de características disímiles, que además se concretizan en espacios y tiempos diferentes. Dentro de esta diversidad, es relevante promover la similaridad, creando grupos de reflexión y acción que fabriquen productos parecidos en el marco de operaciones productivas, que tengan similitud y estén en espacios próximos. Estos grupos, mediante el trabajo cooperante, deben regular la relaciones sociales en el seno de las unidades productivas y entre ellas. Para ello, tienen que sustituir las prácticas taylorizadas incipientes y/o periféricas por relaciones de trabajo que inciten a una verdadera articulación del trabajo manual e intelectual en todos los niveles, es decir no solo en la fabricación propiamente dicha, sino también en su conceptualización, programación y valorización.

 

Los grupos de reflexión y acción deben ser lo suficientemente estratégicos y generar obras y diseños, que tengan, en un primer momento, demanda interna, y ulteriormente externa, a fin que puedan valorizarse con una tasa media de ganancia que posibilite su reproducción sin tener que recurrir a prácticas donde se disocie la productividad y la rentabilidad y, mediante ello, promover ritmos de inflación no manejables, o evasión fiscal, entre otros.

 

Es de principal importancia que los grupos de reflexión y acción que se conformen en cada rama, promuevan su complementariedad con los que les puedan proveer de insumos y equipo y, de igual manera, con unidades grandes de la misma rama dispuestas a establecer alianzas estratégicas que eviten la subordinación y la taylorización. Es decir, debe propenderse al establecimiento de procesos ampliados y articulados de trabajo que potencien la reproducción, pero en el marco no solo de la igualdad legal formal, sino principalmente social, económica y financiera, sustento de una democracia real que se construya desde la base en el marco de todos los conflictos y contradicciones que ello genera.

Los grupos de las ramas que cooperan entre sí, deben fomentar grupos y/o centros, y/o actividades de los aspectos comunes que les fortalezcan como totalidad cultural, social y económica cono son el diseño/ingeniería del producto, educación/capacitación, control de gestión/innovación, información/documentación, entre otros. Para ello, es central crear/transformar/consolidar las asociaciones. Dentro de esta perspectiva, éstas deben sustentarse en las necesidades reales de las bases y no ser entes burocratizados dirigidos por grupos que son ajenos y extraños a los intereses fundamentales de los medianos y pequeños empresarios y de los trabajadores. Todo proceso inverso, es decir que parte principalmente de las prioridades burocráticas de las dirigencias, podrá aparecer en un primer momento muy lógico en el marco de lo formal, pero fracasará en el mediano y largo plazo desde la perspectiva de la solución de la problemática de los productores reales y sus trabajadores.

 

En lo que respecta a la agricultura, es relevante combinar armoniosamente la producción para la satisfacción alimentaria de la mayoría de la población con la destinada a un procesamiento industrial ulterior, con el fin de maximizar el trabajo agrícola, rural y urbano descentralizado. Esta articulación, satisfacción de necesidades/reproducción ampliada se puede realizar en los mismos espacios, intercalando o complementando los cultivos.

Los tipos de productos agrícolas que deben promoverse para la satisfacción alimentaria son aquellos que se sustenten en las costumbres de alimentación, tanto local como regional y nacional. En cuanto a los cultivos, para su posterior industrialización, se fomentarán los que cuenten con una mayor renta absoluta y diferencial, así como tengan las posibilidades concretas de generar su transformación ulterior, mediante la utilización del conocimiento interno.

Para el cultivo de los productos antes señalados, se privilegiará la conformación de grupos de reflexión y acción agrícola, que aglutinen a productores que cultiven su parcela con sus familiares y trabajadores y que lo hagan en espacios agrícolas próximos que posibiliten una cooperación permanente diaria.

Con el fin de fomentar un desarrollo autosostenido del sector agrícola, es fundamental promover entes que se encarguen de la comercialización, financiamiento, asistencia técnica y de garantizar un precio mínimo para los productos a fin de evitar que las oscilaciones de los precios agrícolas, tanto internos como externos, atenten contra los esfuerzos productivos y de productividad de los productores organizados, y se tienda en el sector agrícola a compatibilizar la eficiencia productiva con la rentabilidad.

 

En la minería, es fundamental fomentar la pequeña y mediana minería que produzca a los metales necesarios, para fabricar los insumos y la maquinaria y equipo que requieran principalmente las actividades agroindustriales (café, cacao, algodón, azúcar, oleaginosas, entre otras), y las industrias, cuya estrategia pase por el dinero.

Es indispensable que estas producciones sean organizadas por tipo de metal y espacios económicos, en grupos de trabajo colectivo, los cuales, aparte de establecer sus vínculos con las industrias de procesamiento de metales, así como participar en ellas, deben articularse coherentemente con las actividades productivas nacionales, que les puedan suministrar los insumos, equipos y servicios que le permitan su máxima reproducción espacial y económica interna. Al igual que en la agricultura, productores minero-metalúrgicos organizados deben promover entes que coadyuven y/o se encarguen de los procesos de comercialización, financiamiento, educación/capacitación y asistencia técnica, e igualmente que puedan garantizar precios mínimos para los minerales, a fin de evitar transferencias de valor relevantes a a otras actividades o al exterior, debido a las fluctuaciones frecuentes de sus precios.

 

En la construcción, deben fomentarse viviendas de bajo costo, pero dignas, para la mayoría de la población que, por lo general, habita casas precarias que están desprovistas de las facilidades mínimas, lo cual impide a sus habitantes mantener relaciones familiares e íntimas adecuadas. Se adolece también, en gran parte, de los servicios básicos de agua y desagüe, electricidad, recolección de basura, infraestructura vial, centros de salud, escuelas, entre otros. La edificación de viviendas populares a nivel de los barrios de bajos ingresos, debe realizarse mediante grupos organizados de pobladores, independientemente de que tengan viviendas, para forjar lazos fraternos dentro de la colectividad. Para lograr el funcionamiento adecuado de estos grupos de trabajo colectivo, se les deberá proporcionar los materiales a través de créditos a largo plazo con tasas de interés bajas, y darles la asistencia técnica y la capacitación necesaria.
Los trabajos de infraestructura vial, de agua y desagüe, electricidad, construcción de escuelas y centros de salud deberán igualmente realizarse por los grupos de trabajo colectivo de la construcción organizaos a nivel de barrio, pero esos trabajos deben efectuarse mediante el pago de un salario, que debe ser retribuido por las entes responsables de esos trabajos, independientemente de sus formas de propiedad. Lo anterior reforzará aún más los lazos sociales a nivel de los barrios, ligando las actividades de trabajo con las domésticas, enriqueciendo el tejido social de base, que es uno de los aspectos centrales para desarrollar relaciones sociales solidarias.

 

En cuanto a la educación, ésta debe ser reorientada preferentemente a la promoción de la cultura en base al rescate de los valores nacionales, así como mundiales que más se adecuen a éstos. En lo que se refiere específicamente a la producción, la educación debe privilegiar la formación en el campo de la organización y gestión de las pequeñas unidades productivas organizadas, así como promover su desarrollo científico tecnológico en el marco de relaciones sociales cooperantes. Para ello, es fundamental un acercamiento creciente entre la universidad, los centros de investigación y los productores organizados, ya sea a nivel de grupos y/o asociaciones. Dentro de este proceso, no sólo deben definirse los programas de educación/capacitación a impulsarse para dar solución a la problemática de la pequeña y mediana producción organizada, sino también la cooperación técnica que se les debe brindar, con la participación activa de los profesores y estudiantes, con el fin de articular la teoría y la práctica. Los estudiantes deberán orientar sus pasantías a la solución de la problemática y al establecimiento de estrategias de los grupos de trabajo colectivo en los distintos sectores de la producción, poniendo especial énfasis en aquellos que estén en los lugares, donde los productores tienen menos acceso a los centros educativos y la cooperación técnica. El proceso de definición de los problemas y las estrategias para su superación debe ser realizado a través del dialogo permanente con los productores, en tanto ellos serán los principales responsables de llevar a la práctica las recomendaciones.

 

El sector salud debe adecuarse a las necesidades principales de la población de menores ingresos, cuyas enfermedades provienen principalmente de la desnutrición, de la insalubridad de su medio ambiente, de la falta de higiene, lo cual afecta particularmente a los menores.

Para prevenir y curar las enfermedades provenientes de la pobreza, sobre todo en las zonas rurales apartadas y en los barrios pobres que rodean las ciudades, no se requiere de una gran infraestructura en base a grandes edificios, instrumental sofisticado, etc, que caracteriza al sector salud de la era de la producción en masa. Aparte de resultar muy oneroso y burocratizado, este último tuvo una cobertura limitada, tanto a nivel del porcentaje de la población que fue atendida, como espacialmente. Se concentró principalmente en las áreas urbanas.

 

Para responder a las necesidades de salud de la población de menor ingreso, tanto en el campo como en la ciudad, las universidades de medicina, los centros de formación de técnicos de la salud y enfermeras deben realizar sus prácticas y pasantías en los barrios y zonas pobres, conviviendo con la población, ayudando a prevenir las enfermedades mediante la educación en el tipo de alimentación a privilegiar, las formas de proteger la niñez, entres otros.

Debe replantearse la concepción del Estado, el cual se ha caracterizado por seguir un modelo burocratizado, jerarquizado, centralizado y con tendencia al gigantismo.

 

Las distintas estrategias antes planteadas, que han sido producto de un trabajo pasado dialogante, deben coordinarse y concretizarse de manera participativa, partiendo desde la base, a diferencia de la planificación central, que era obra principalmente de tecno-burócratas, e impuesta desde arriba. El plan debe tener por propósito no sólo contener expresiones cuantitativas que emergen de las relaciones sociales en los distintos campos de producción, sino fundamentalmente aspectos cualitativos, que tendrían que normar el proceso de estructuración y reproducción  de las relaciones intersubjetivas y también con la naturaleza en los diferentes campos que comprende el plan. En ese sentido, surge de las estrategias que se han delineado un conjunto articulado de elementos cualitativos que deben sedimentarse en los distintos procesos de producción económico, político y cultural, que son abordados por el plan. Entre ellos, cabe resaltar la necesidad de promover la solidaridad, el trato equitativo, la defensa del medio ambiente y el uso eficiente y colectivo de los distintos recursos de que dispone la sociedad. El plan debe incentivar igualmente la propiedad social y la autogestión, a diferencia de la planificación central que se sus-tentaba en la propiedad estatal y la dirección única.

El plan no sólo debe circunscribirse a privilegiar la producción económica, como generalmente se ha hecho hasta ahora, sino que debe enfocar de manera unitaria y con igual énfasis todas las producciones. Por otro lado, no deben erigirse fronteras rígidas entre estas distintas producciones, sino que tienen que desentrañarse las interpenetraciones, lo que posibilitará ver al hombre no sólo como un agente económico, sino como un ser humano integral en el que su potencial cultural y político puede desarrollarse en toda su amplitud.

 

Los distintos campos de actuación del plan, su elaboración, y posterior evaluación, partirán de la base, conformada por los grupos de reflexión y acción, y a través de un proceso iterativo irán elevándose a nivel local, regional y nacional. En cada uno de estos niveles deberán constituirse grupos de coordinación de los distintos "modos de producción" que abarca el plan.

Estos grupos, destinados a alcanzar una articulación dinámica entre los diferentes campos productivos, estarán conformados por representantes de las varias producciones. Tanto a nivel local, regional y nacional tendrán que existir grupos de apoyo para el análisis, compatibilización y proyección de las informaciones cuantitativas y cualitativas que provengan de la base. Además, estos grupos de apoyo deberán jugar un papel en el proceso evaluativo de tipo participativo, proporcionando la información que facilite este proceso. Los miembros que intervienen en el proceso de formulación y evaluación del plan a niveles de los grupos de reflexión y acción, local, regional y nacional, así como los que constituyan los grupos de apoyo, tendrán que ser elegidos democráticamente por un tiempo determinado, y rotar para, por un lado, lograr que tengan una visión de conjunto del pro-ceso de planificación, y por otro, evitar la burocratización. Las distintas instancias que conforman el sistema de planificación no deberían limitarse sólo a funciones de elaboración y evaluación del plan, sino que tendrán que participar activamente en el proceso de ejecución, evitando esa disociación tayloriana que primó en la planificación central entre la formulación y la ejecución.

 

En la compleja tarea de ir estableciendo una sociedad solidaria que supere el capitalismo, el sistema de planificación participativo deberá establecerse, en un primer momento, en el sector denominado informal, que, por lo general, está constituido por los barrios populares urbanos y las zonas rurales. Este tendrá que extenderse paulatinamente a las actividades del sector formal, donde los trabajadores alcancen una participación de cierta significación.

 

La planificación del "modo de producción" económico tendrá que partir de los grupos de reflexión y acción que se establecerán por zonas y ramas, y también de grupos de usuarios que se organizarán a nivel del vecindario. En el diálogo y cambio de información irán definiéndose los niveles iniciales de consumo y producción, que deberán utilizarse para el cálculo de los procesos de valorización de los grupos que actúan en el campo productivo.

En base a los niveles de producción acordados, tendrá que construirse un modelo de cálculo económico que articule producción, insumos, personal, necesidades financieras e inversión. En este proceso de determinación de los recursos económicos requeridos, los niveles de precios, salarios y el excedente deberán fijarse en base a compromisos entre usuarios y productores, a fin de evitar que actúen como mercancías. Ello posibilitará que los trabajadores dejen de ser considerados progresivamente como una simple fuerza de trabajo para que, de esa manera, su trabajo pierda paulatinamente su carácter alienado. En cuanto al excedente, deberá dividirse en base a los acuerdos que se toman en lo que respecta a la cantidad que quedará en el grupo para ser reinvertido, así como la que se destinará al desarrollo de bienes colectivos de la comunidad y la que irá para mejorar la educación, salud, y otras necesidades sociales, con el fin de incrementar el nivel de vida de la población trabajadora.

Como ya se señaló, estos cálculos y decisiones irán subiendo y bajando y, en ese proceso, se tendrá que compatibilizar los cálculos y proyecciones de los modos de producción entre sí. El proceso de planificación tendrá igualmente que definir los principios de organización que deberán primar en las distintas actividades y grupos de reflexión y acción.

 

En la producción educativa, siguiendo la misma lógica de elaboración que se ha delineado para la producción económica, se tendrán que determinar en forma participativa entre padres de familia, profesores, estudiantes, el número de alumnos a atender, los tipos y niveles educacionales a pro-mover, así como los programas de investigación a desarrollar. Asimismo, deberán definirse los tipos y lógica que deberán tener las evaluaciones periódicas a realizarse, y las formas de impartir las clases en que se deberá fomentar la participación creativa de los estudiantes y evitar de esa manera el autoritarismo que muchas veces ejercen los profesores.

 

Estos procesos participativos de planificación que parten desde abajo deberán contar a nivel nacional con una asamblea compuesta por representantes de las distintas producciones y usuarios que serán elegidos democráticamente. Esta asamblea tendrá que ser no sólo deliberativa sino también ejecutiva, y su presidencia debe ser rotativa entre los miembros de los distintos "modos de producción".

 

Como podrá apreciarse de todo lo señalado anteriormente, el modelo que se propone se centra en el trabajo colectivo creativo y no en el individualismo y la competencia, donde el trabajo se reduce a una simple mercancía y el objetivo final es el incremento insaciable de riqueza en beneficio de unos pocos, entre los cuales se encuentran los especuladores financieros que acumulan mediante la desestabilización permanente de los pequeños ahorristas.

 

 

1 Obra es la creación de un producto, donde se internaliza la cultura en forma creativa y se expresa materialmente. Hay que entender la obra, no como en el artesanado, disociada del flujo productivo. Este concepto es utilizado por Hannah Arendt, aunque lo ve separado del trabajo.


 

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