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  POLÍTICA

 

LAS NUEVAS ESCUELAS DE PENSAMIENTO SOBRE LA TRANSFORMACIÓN

Y EL REFORMISMO ENCUBIERTO

POR CRISTIAN GILLEN

 

Caracterizaciones y planteamientos alternativos

 

La aparición de las Nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (NTIC) han hecho que emerja una nueva gama de escuelas de pensamiento, que postulan que la riqueza proviene de las nuevas tecnologías y el conocimiento. Por otro lado, plantean igualmente que el proceso de acumulación no se sustentaría en el trabajo, especial-mente el manual, sino en nuevos aspectos colectivos del capitalismo que traería consigo la nueva revolución tecnológica. El capitalismo se estaría desplazando de la posición de explotador del trabajo vivo hacia la de predador de la sociedad en su conjunto, capturando las riquezas colectivas.

 

En esta nueva forma de visualizar el Imperio del capital y su reproducción, se privilegia lo inmaterial sobre lo material, y dentro de esta lógica, se critica la ley del valor o se la reconceptúa en términos abstractos. Ello no permite que el valor, base de la explotación, sea utilizado como arma clave en la lucha de los trabajadores contra el capital, especialmente por los aspectos cualitativos, aparte de los cuantitativos, que conlleva el valor, debido a que el hombre producto de ello se reproduce definiendo y redefiniendo sus capacidades, personalidades y conciencia. 

 

Según algunas de las nuevas líneas de pensamiento, se estaría realizando la transición de un capitalismo moderno, centrado en la valorización de grandes masas de capital fijo, a un capitalismo postmoderno, centrado en la valorización del “capital del conocimiento”(1). Serían los conceptos, las ideas, las imágenes, y no las cosas, las que tendrían un verdadero valor en la nueva economía. Son la imaginación y la creatividad humana, y no el patrimonio material, las que crearían la riqueza(2). Hay otros que piensan que la riqueza no sería producto de lo inmaterial, sino que también continuaría generándose una ganancia en base a la producción para el mercado de bienes materiales(3).

La producción de nuevo tipo, que estaría imprimiendo la dinámica en el capitalismo, tendría como infraestructura a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación(4), donde el conocimiento sería el factor de producción más importante(5) o la fuerza productiva principal(6). Es en este contexto, que las innovaciones ya no deberían verse en el marco del sistema de producción de mercancías por las mercancías sino en el contexto de la producción de conocimientos por los conocimientos(7).

 

Las nuevas modalidades de concebir el Imperio del capital tratan, por un lado, de minimizar la importancia del trabajo, sobre todo en relación a los conocimientos y la cultura, y por otro, a plantear nuevas formas de trabajo. Las distintas posiciones, por lo general, cuestionan la validez de la esencia de la ley del valor, tanto en sus aspectos cuantitativos como cualitativos, siendo estos últimos claves para comprender la lógica de la reproducción social.

 

Entre los planteamientos, que adoptan una posición crítica en cuanto a la importancia del trabajo, predomina el que afirma que el trabajo no es un instrumento de medida de la riqueza. Asimismo, se señala que el tiempo de trabajo no puede determinar el nivel de rendimiento de los trabajadores. Dominique Meda considera que el proceso de valorización del mundo no podría realizarse bajo el término genérico trabajo, sino en base a la cultura(8). En la misma línea de análisis, Gorz señala que el trabajo inmediato cuantificable debe cesar de ser la medida de la riqueza(9).

 

Los voceros del neoliberalismo, por otro lado, abogan por la abolición del trabajador asalariado. Este último se vería sustituido por el empresario individual que subordinaría al capital no sólo su fuerza y capacidad de trabajo, sino su persona en su integridad, perdiendo de esa manera las posibilidades de poder resistir los embates del capital. Es decir, que el objetivo sería convertir al ser humano en su totalidad en mercancía. Esa es la razón principal por la cual los neoliberales periféricos tratan de promover el empresariado regido por el individualismo, y no sistemas colectivos y solidarios de producción en el denominado sector informal. Este sector será, en un futuro próximo, el terreno donde se realizarán las luchas sociales principales. El capital tratará de someter el sector informal a su lógica egoísta y mercantil para extraerle excedentes de manera creciente, mientras que el trabajo luchará para que se desaliene y descosifique, con el fin que se transforme en un sector social que fomente la democracia económica y social de base, ello en el marco de disolver las relaciones de producción capitalistas en las formaciones sociales periféricas.

 

Pierre Levy, en su análisis del capitalismo actual, señala de manera clara y frontal, que el homo economicus ya no es más una ficción teórica de la ciencia económica, por cuanto la persona se estaría convirtiendo en una empresa que transformaría todas sus ideas y actividades en un negocio(10). Por otro lado, Maurizio Lazzarato, bajo otra lógica y posición política, supuestamente progresista, plantea que el trabajo como categoría económica entra en crisis, cuando trata de explicar el fenómeno económico del conocimiento que no es un bien escaso(11).

 

Las Nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, según estas nuevas corrientes de pensamiento que privilegian las fuerzas productivas, especialmente la tecnología, habrían ocasionado cambios fundamentales en la naturaleza del trabajo. Las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC), aparte, supuestamente, de posibilitar al individuo ser libre en su trabajo y organizar a su conveniencia su tiempo, permitirían eliminar las barreras que existen entre la vida privada, vida social y vida profesional, creando de esa manera las condiciones para que el trabajador pueda beneficiarse del tiempo libre disponible(12). Además, según Patrick Dieuaide, Corsani, Lazzarato, así como Negri(13), las NTIC inducirían a que las personas y trabajadores, en base a su propia iniciativa, creen redes para coordinar sus actividades. Esta situación sería totalmente contraria a la que imperaba en lo que denominan fordismo, donde la cooperación productiva era la expresión de la dominación del capital en la esfera de la producción. Este capitalismo postmoderno engendraría, según esta línea de pensamiento, las condiciones concretas para la autonomización del trabajador del yugo del capital. Las NTIC le estarían facultando al capital el desprenderse de su base material de relaciones de explotación, permitiendo a los colectivos de trabajo retomar la gestión, limitándose el capital a jugar el rol de intermediario. Más aún, el trabajo inmaterial que fomentan las NTIC haría que el capitalista se vea obligado a considerar el trabajo vivo como un trabajo libre y no como un trabajo sometido al capital(14). Según Corsani, Lazzarato y Negri, habría emergido un nuevo concepto, el de “empresa de trabajo inmaterial”, donde el “obrero” intelectual sería el empresario de sí mismo.

El trabajo inmaterial moldearía las subjetividades de nuestras sociedades, determinando nuevos modos de vida y sectores de nuevo tipo, que sustenten su desarrollo en base a la formación de gustos que son después plasmados en productos. El trabajo inmaterial estaría produciendo una relación compleja entre subjetividad y creatividad sobre la base de “redes” de empresas. Esta modalidad de trabajo, que se basa sobre todo en la información y la comunicación, sería fundamentalmente una red lingüística. El lenguaje estaría produciendo lenguaje.

 

En la línea de pensamiento autonomista, donde Negri es una de las figuras más representativas, no se visualiza el trabajo como una forma de expresión de las relaciones sociales capitalistas en que existe una articulación interna. El capital y el trabajo, sólo se conciben en el marco de relaciones externas, sin que se interpenetren, permaneciendo aparentemente en estados puros. La alienación y fetichización(15) estarían casi ausentes, el socialismo estaría a la vuelta de la esquina. Pero ese discurso optimista incide negativamente en la politización del trabajador, dado que lleva oculta la necesidad de promover el capitalismo posmoderno supuestamente más progresista que el moderno, por cuanto liberaría silenciosamente al trabajo y lo llevaría automáticamente a un estadio social superior.

 

Rifkin, bajo otra línea de análisis que las anteriores (neoliberal y autonomista) piensa que el proceso creciente de comercialización de la cultura humana conduciría a un cambio radical en la naturaleza del trabajo, por cuanto haría que la vida en su conjunto se convierta cada vez más en un producto negociable. La vida devendría la mercancía suprema, y el mercado se transformaría en el árbitro de nuestra existencia individual y colectiva. Estaríamos por entrar en una economía de la experiencia en la que cada individuo tendría un valor mercantil(16). Es indudable que la elite más pudiente del mundo, sobre todo la que se encuentra en Estados Unidos, tiende a dirigir una parte importante de su dinero hacia el turismo y los entretenimientos. Pero los de menores recursos, que son la gran mayoría en el mundo, destinan sus escasos ingresos, producto de la venta de su fuerza y capacidad de trabajo, a satisfacer sus necesidades básicas de alimentación, indumentaria y salud. Hay muchos trabajadores y desempleados que no logran ni siquiera cubrir esas necesidades elementales.

 

Ulrich Beck, a diferencia de los autonomistas, considera que no nos encontramos en una fase postmoderna del capitalismo, sino más bien, habríamos entrado a una nueva modernidad que denomina “reflexiva”, donde el trabajo ha sufrido cambios relevantes. Para Beck, en la modernidad tradicional primaba la estandarización del trabajo, mientras que en la nueva modernidad, que se caracteriza por fomentar la inseguridad, la tendencia sería a la individualización en el trabajo(17).

El proceso de inseguridad creciente que sería inherente a la nueva modernidad, estaría ocasionando en el mundo del trabajo, aparte de una desestandarización, una fragmentación, un subempleo muy flexible, y una mano de obra desregulada. El predominio de formas no-estandarizadas de trabajo y subempleo estarían originando una presión creciente en las personas para que acepten mayores horas de trabajo, modalidades espurias de autoempleo y empleos a tiempo parcial. El trabajo y la pobreza que eran excluyentes en la actualidad se combinarían creando al trabajador pobre.

 

Si bien su percepción de las nuevas formas de trabajo en el capitalismo actual es pertinente, debido a la precarización de éste, la cual es producto de la mayor dominación del capital sobre el mundo laboral, Beck se equivoca al afirmar que, en el capitalismo actual, las diferencias de clases habrían perdido su posición central en la sociedad. Ello lo condujo a que, en su obra, no trate la problemática del valor y la explotación. No explica a nivel esencial las causas de las grandes disparidades que se están dando en el capitalismo, limitándose a aceptar simplemente su existencia como un simple dato.

 

 

Notas de pie

 

1. André Gorz. L’immatériel. Galilée. Paris. 2003.

2. Jeremy Rifkin. L’âge de l’accès. La Découverte. Paris. 2000.

3. C.Azaïs, A. Corsani, P. Dieuaide (eds). Vers un capitalisme cognitif. L’Harmattan.Paris. 2001.

4. Michael Hardt, Antonio Negri. Empire. Harvard University Press, Cambridge, Massachusetts, 2000.

5. Thomas A. Stewart. Intellectual Capital. Double day. New York. 1999.

6. Gorz. Op. cit.

7. A. Corsani. Eléments d’une rupture: l’hypothèse du capitalisme cognitif en C. Azaïs, A. Corsani, P. Dieuaide (eds).Op. cit.

8. Dominique Meda. Qu’est-ce-que la richesse? Aubier, Paris. 1999.

9. Gorz. Op. cit.

10. Pierre Levy. World Philosophie. Editions Odile Jacob. Paris 2000.

11. Maurizio Lazzarato. Travail et capital dans la production de connaissances: une lecture à travers l’oeuvre de Gabriel Trade (eds) “Vers un capitalisme cognitif”.  Op. cit.

12. Patrick Dieuaide. Nouvelles technologies, nouvelle dynamique du capitalisme (eds) “Vers un capitalisme cognitif”. Op. cit.

13. A. Corsani, M. Lazzarato, A. Negri. Le bassin de travail immatériel (BTI). Dans la Métropole parisienne. Editions l’Harmattan. Paris. 1996.

14. Patrick Dieuaide. Op. cit.

15. Lukács en Historia y Conciencia de Clase vincula fetichización y cosificación.

16. Rikfin. Op. cit.

17. Ulrich Beck. The brave new world of work. Polity Press. New York. 2000.

 


 

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