Haga click aquí para volver a la
Página de Inicio

 Temas estratégicos

 

La transformación estratégica de China

¿Ampliación de la visión de Sunzi?

 

Por Nicole Schuster

  

Contexto geopolítico : Un rival hegemonista de mucho peso

 

Se discute mucho en la actualidad del peligro que representa no solamente para Estados Unidos, sino también para Europa y varios países asiáticos, el surgimiento de China a nivel regional y mundial. El descomunal crecimiento económico que experimenta China desde hace una década, que alcanza un nivel de 10% al año ([1]), le permite sustentar el constante aumento de su presupuesto militar ([2]) y así tender a reducir el retraso, particularmente a nivel tecnológico, que tiene en relación con Estados Unidos. La situación actual de China no es única en su historia. Evoca la que vivió a partir de finales del siglo VIII,  cuando se beneficiaba de los intercambios comerciales entre las diferentes dinastías del Norte y del Sur del Imperio. La expansión comercial con otros países promovió la subida de nuevas clases, entre las cuales la de negociantes ricos, de mercaderes proveedores de la logística de guerra al Estado, y de rentistas inmobiliarios, y dio lugar a un fantástico despliegue técnico. Aunque los periodos de guerra sucedían a los de paz, nunca se interrumpió el tráfico comercial entre las dinastías vecinas. El auge técnico y científico se aplicó particularmente en el sector marítimo y militar, dado que el auge económico se sustentaba en el comercio, tanto privado como oficial, y que el defender las costas aseguraba la permanencia de esta situación comercial. A través de una política creciente de monopolización de los productos altamente comercializados como el té, la sal, los perfumes ([3]), el Gobierno pudo enfrentar sus enormes gastos militares y financiar un estado de guerra permanente.

De la misma manera, el auge económico actual de China le da la posibilitad de acceder a una posición dominante a nivel regional y respetable a nivel mundial, lo cual la pone directamente en competición con Estados Unidos, quien, a pesar de las leyes del “mercado libre” que propugna, no puede tolerar la idea de tener que asistir al surgimiento de una nueva potencia mundial. De ahí una promoción oportunista, tanto del lado estadounidense que del lado chino, de alianzas ambiguas con los países vecinos, situación de la cual se aprovecha Japón, ferviente colaborador de Washington, que se ve igualmente amenazado por el crecimiento chino.  

A nivel regional también, China entra en competencia directa con Estados Unidos debido a su situación geográfica crucial. El estrecho de Taiwán constituye una ruta comercial inevitable para los países occidentales, el Medio Oriente, Corea, Japón, y Rusia. Además, ubicadas en el Mar Meridional chino, las islas Spratley y Paracel se sitúan en una zona rica en gas y petróleo, y son muy propicias a la pesca. Lo mismo vale para la zona a los alrededores de las Islas Diaoyutai, en el Mar Oriental, que igualmente tendrían reservas importantes de petróleo ([4]), lo que lleva China, Taiwán, Vietnam, Filipinas, Brunei y Malasia, a disputarse su dominio. Para un país como China, cuyo consumo de petróleo está sujeto a un eventual crecimiento del orden de 3% por año ([5]), es obvio que su control sea vital.

La situación estratégica en hidrocarburos y en materia de flujo comercial de la zona no es ajena a que Estados Unidos refuerce su posición en Asia e instrumentalice los lazos de cooperación militar con Taiwán para neutralizar a China.  

Estrategia económica y política china 

Para contrabalanzar la política de contención aplicada por Estados Unidos a través de sus aliados taiwanés, japonés, pakistaní e indio al Oeste y Este de China, el país asiático ha optado por el reforzamiento de la seguridad de sus rutas de comunicación tanto marítimas como terrestres y, por ende, por el establecimiento y la consolidación de alianzas en la región. Ello explica el afán de China por consolidar sus relaciones diplomáticas con India y Pakistán, siendo este último una vía terrestre indispensable para China hacia el resto de Asia ([6]). El objetivo buscado por China es el de constituir una línea de seguridad entre las islas Kuriles e Indonesia, pasando por Japón, Taiwán y Filipinas. De ahí la importancia que representa para China la re-anexión de Taiwán, o, por lo menos, mientras la situación militar china frente a Estados Unidos no lo permita, su neutralización. Es en este sentido que debería ser vista la política de integración económica que China está adoptando para con Taiwán y que indujo a este último a invertir más de 30 billones de Euros entre 1991 y 2003 en China, es decir 45% de sus inversiones directas en el extranjero. Este flujo de inversiones se liga con una deslocalización de las empresas taiwaneses en dirección de China y hace a la Isla siempre más dependiente de la madre patria ([7]).  

En el plan mundial, China necesita de alianzas que estima indispensables para la realización de su objetivo geopolítico. A pesar de seguir pretendiéndose comunista, está adoptando una política siempre más neoliberal, y ha decidido perseguir un proyecto oportunista de integración económica ([8]) en las organizaciones internacionales, tal como lo demuestran los esfuerzos que desplegó para que se aceptara su adhesión a la Organización Mundial del Comercio, así como su participación en el grupo de Shangai ([9]) y en la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático). En el marco de esta organización, sabe muy bien explotar las divisiones y los conflictos entre los países y no duda en establecer relaciones puntuales de índole bilateral con ciertos países pertenecientes a ésta, mientras que el trato requerido por la naturaleza de la Asociación debería ser, en principio, multilateral.  

Además, China refuerza su influencia a nivel político en Oriente Medio, como lo demuestra, entre otros, su política de acercamiento hacia Irán ([10]), o el acuerdo concluido entre el gigante chino SINOPEC y la empresa saudita ARAMCO ([11]). Su presencia se hace sentir también en el Continente sur-americano y en el africano. Su ingerencia en África supone estar sujeta a la concretización de un proyecto de lucha contra la pobreza edificado sobre la base de principios “humanitarios”, de programas de asistencia que incluyen la capacitación técnica a africanos (iniciativa que China había iniciado desde la Guerra fría), la construcción de infraestructuras básicas, pero igualmente, la cooperación militar. Proveyó por ejemplo a Sudán, Egipto, Somalia, Tanzania, Togo y Costa de Marfil préstamos que ascienden a 723 millones de dólares y, de esa manera, logra acuerdos de cooperación en materia de economía e industria con los países africanos ([12]). Ello le permite en cambio recibir petróleo de Sudán, Nigeria, Gabón, Libia, Angola, entre otros, y explica las fuertes críticas, que motiva actualmente su protagonismo en Sudán, por parte de un Occidente tan interesado como China en la zona.  

Estrategia militar 

El cinturón de contención, formado por Estados Unidos gracias a sus alianzas con países asiáticos ([13]), rememora el escenario de tensiones y conflictos de la guerra fría durante la cual los protagonistas no se atacaban directamente, sino que lo hacían a través de países satélites. Es así que se supone que China usaría Corea del Norte para combatir a Estados Unidos y Japón a fin de eludir un enfrentamiento directo con ellos ([14]), como Estados Unidos usa a Japón y la India para contrarrestarla. Como lo admite Richard Halloran ([15]), China no tiene otra opción que la de reforzar y ampliar su zona de seguridad y defensa nacionales y regionales, y ver como resolver la situación con Taiwán sin que se deba recurrir a un conflicto armado en el cual Estados Unidos tendría que intervenir.

El auge económico que experimenta China y que Washington considera como un peligro directo para su proyecto hegemonista a medio y largo plazos, llevó al país asiático a reflexionar sobre cual debería ser la estrategia a adoptar en caso de un enfrentamiento con un enemigo tan poderoso. Aprovechándose de su crecimiento económico, China planteó la necesidad de realizar transformaciones a nivel de estrategia y doctrina militar, dentro de sus diferentes armadas, así como a nivel de la tecnología. Sus prioridades son las de reforzar su cuerpo militar y particularmente el de la Marina y de la Aviación, a fin de poder defender tanto su territorio interno como los espacios marítimos, y así, salvaguardar su soberanía. China está entonces enfocando hacia una fuerte modernización de su aparato tecnológico, dado que se focaliza en una guerra cuyo eje es la tecnología, y en especial, la informatización. Su Libro Blanco de la Defensa publicado últimamente confirma su voluntad de alcanzar un “objetivo estratégico final que es el de crear armadas informatizadas, capaces de ganar las guerras del siglo XXI sustentadas en la informática”.  

Hasta ahora la estrategia de guerra de China se había diferenciado de la estadounidense en la medida que esta última pone principalmente el énfasis en lo militar y en la tecnología de punta. La herencia del estratega Sunzi ([16]) había llevado los chinos, a lo largo de los últimos dos milenarios, a tener una preferencia marcada por el principio del “arte de vencer sin combatir”, que todavía ocupa un espacio notable en su estrategia de guerra. Es en ese sentido que se tiene que entender la doctrina del “no first use”, es decir la de considerar el enfrentamiento militar como último recurso, que ratifica el Libro Blanco de la Defensa china. Sin embargo, visto el contexto regional y mundial, esta doctrina se encuentra hoy fuertemente mitigada.

Como lo analiza Mehdi Taje ([17]), China ha conceptualizado tres estrategias: una estrategia de los enfrentamientos aceptados; una estrategia de los enfrentamientos negados; una estrategia de enfrentamientos rechazados. Estas tres estrategias se inscriben en el marco de dos tendencias:

-          la de una “guerra sin restricciones”, es decir, donde las dimensiones sobrepasan lo militar y engloban lo económico, lo político, lo tecnológico ([18]). Según expertos americanos, lo antes señalado se traduciría a nivel concreto por un ataque de tipo tecnológico por parte de China en Taiwán, con virus informáticos, la manipulación de los sistemas informáticos, bancarios, de comunicación y de decisión, el todo basado en una guerra psicológica a través de los medias que apuntaría a crear el pánico dentro de la población adversa. Ello se encontraría reforzado por el envío de tropas especiales y mísiles, que permitirían un escenario de Blitzkrieg en un tiempo no mayor a 15 días ([19]).

-          Además, conforme al pensamiento de Mao, no se excluye en un cuadro de guerra asimétrica con Estados Unidos el uso de la guerrilla en tierra y en mar, como China solía hacerlo en los años 1950-1960. Es decir que se combinarían los mecanismos propios a las guerras convencionales con los de guerrilla, lo que serviría para compensar el retraso que los chinos tienen a nivel tecnológico en relación con Estados Unidos. A ello se añadiría la astucia, principio tan viejo como la guerra misma ([20]).

A) La estrategia de una guerra aceptada, que ciertos consideran como la invalidación de la doctrina del “no first use”, se planea sin embargo en base a una guerra defensiva, aunque el término de “defensivo” empiece a revestir la misma ambigüedad que caracteriza a la política preventiva estadounidense. Es en este tipo de escenario que se tiene presente el eventual empleo de la fuerza nuclear en la exo-atmósfera, lo que serviría para bloquear los sistemas electrónicos y de comunicación sobre la isla de Taiwán en caso de conflicto. En virtud a la nueva doctrina militar que preconiza un desenlace rápido de las guerras, se está renunciando a la confrontación convencional con ejércitos masivos que generalmente desembocan en conflictos de mayor duración y se está programando intervenciones rápidas a través del envío de tropas reducidas y de elite que emanan de los cuerpos de la Marina y de la Aviación en detrimento de otros cuerpos del ELP ([21]), como la Infantería, las unidades blindadas y el cuerpo de la artillería.

B) La estrategia de guerra negada significa el recurso a la diplomacia.

C) La estrategia del enfrentamiento rechazado tiene por objetivo evitar un conflicto que no le resultaría propicio a China, y se sitúa en la línea de Sunzi de “vencer sin utilizar la fuerza”. La ilustración concreta de este tipo de estrategia es la política de integración económica que practica China hacia Taiwán ([22]), así como la formación de alianzas puntuales que permiten hacer frente a la influencia creciente en la región de un enemigo eventual.  

Reestructuración de las fuerzas armadas 

Para China, la primera Guerra del Golfo habría abierto el camino a las guerras futuras en la medida que esas tendrán por eje la informática, que articula todos los sectores de la tecnología, y que permite el despliegue de toda la batería militar en tiempo real ([23]). Tal como se señala en el Libro Blanco de la Defensa china, el objetivo prioritario es entonces de crear armadas informatizadas para poder ganar una guerra fundamentalmente informática. Los estrategas chinos perciben las operaciones militares con armadas gigantescas como algo obsoleto y promueven la reestructuración de sus fuerzas armadas en base a una profesionalización de los efectivos, lo que a la vez significa, en términos neoliberales, reducir gradualmente sus efectivos.

El ELP (Ejército de liberación popular) es el más numeroso del mundo ([24]). Engloba unidades de servicio activo y de servicio de reserva, cuyo número de efectivos en conjunto se situaría a los alrededores de cuatro millones. Las unidades en servicio activo comprenden las fuerzas de tierra, mar y aire, la Segunda Artillería, las academias y escuelas militares y los organismos de investigación relativos a la Defensa. Últimamente, esos organismos se encuentran en pleno desarrollo, particularmente tecnológico, y se les asignó más recursos. Para poder enfrentar conflictos a nivel local, el ELP se encarga de la formación de los efectivos en actividad y en reserva, los cuales están organizados por las autoridades locales. El ELP tiene como meta la de optimizar el entrenamiento de los efectivos a través del perfeccionamiento de las redes de información y de operaciones de entrenamiento. A cargo del EPL se encuentran igualmente el programa de reducción de los efectivos, su profesionalización y su modernización a nivel tecnológico, poniendo el énfasis en la informatización de los equipos y sistemas de armas, en la integración de sus sistemas de armas entre los diferentes cuerpos armados, y en el mejoramiento de los sistemas de las áreas de comando y control (C2).  

Dentro del ELP se encuentran las unidades de la Policía Armada del Pueblo (PAP) creadas en 1983, y la milicia popular. La PAP, compuesta de antiguos guardias del ELP y de la policía armada,  es un órgano paramilitar del Estado, cuyo rol nefasto fue revelado ante la opinión mundial en los eventos de Tianamen en 1989. Tiene por función la de asegurar la seguridad pública y la de hacer respectar la soberanía de China.  

La empresa privada y el Estado promueven la formación de milicias que involucran ciudadanos de las zonas rurales, de grandes ciudades y de regiones en proximidad de las vías de comunicación. Esas milicias gozan de una tecnología siempre más sofisticada y de municiones que la ELP les provee. Pese a esta movilización popular, asistimos a un distanciamiento progresivo de la posición adoptada por Mao, que se traduce por una voluntad gubernamental de despolitizar los cuerpos combatientes, y que sigue la línea de separación que se estableció en China entre la dirección política y la militar en el transcurso de la década de los noventa.  

La Segunda Artillería, que igualmente pertenece a las unidades en servicio activo, se encarga del programa nuclear de Defensa, y se concentra particularmente en los sistemas de Defensa de armas equipadas de mísiles.  

La Aviación goza de una posición privilegiada en relación con los demás cuerpos armados. Los estrategas chinos han analizado el rol primordial que tuvieron los helicópteros occidentales en el desenlace de la Guerra del Golfo ([25]), y se equipó consecuentemente a la Aviación china con un gran número de helicópteros que permiten una intervención rápida y precisa en caso de conflicto y contribuyen en las operaciones logísticas.  

En la Marina ([26]) se está poniendo muchas esperanzas, dado que sería el instrumento central empleado en caso de un conflicto con Taiwán. En este contexto, la Marina china toma la misma vía que las Marinas occidentales, en cuanto su política de Defensa prevé el lanzamiento de operaciones militares desde el mar hacia el litoral. En otras palabras, se planean intervenciones de la Marina en el marco de misiones cortas, así como operaciones defensivas multinacionales. En caso de una guerra con Taiwán, un bloqueo naval de las costas de la isla por China sería previsto, estrategia que obligaría al gobierno taiwanés a concentrarse principalmente en la defensa de sus costas y a no poder darle la atención necesaria al resto del territorio. Para garantizar su Defensa a nivel marítimo, China cuenta con submarinos que representan el eje de su fuerza naval. Además, China trabaja para concretar su proyecto de construir una Marina denominada del “Mar Verde” que se añada a las flotas ya existentes en el Mar Oriental, en el Mar Meridional y en el Mar Septentrional, y pueda permitirle estar presente en alta mar, lo que, en sus ojos, contribuiría notablemente a aumentar su prestigio.  

En lo que atañe al espacio, China ha, desde mucho tiempo, tomado en cuenta el valor estratégico que tiene la conquista espacial en el campo tecnológico y militar. Es la razón por la cual está desarrollando un extenso programa espacial, que incluye el lanzamiento de satélites y de naves no tripuladas y tripuladas en el espacio. Es en un contexto de rivalidad con Estados Unidos y su sistema de posicionamiento global (GPS) que se debe entender su voluntad de invertir 230 millones de euros en el sistema satelital europeo Galileo ([27]). Dado que los satélites de comunicación, como lo revela la política espacial estadounidense Estados Unidos, juegan un papel importante tanto a nivel de comunicación como de información militar, es fácil imaginar que serían un blanco ideal en caso de guerra.  

De lo antes señalado se desprende que China apunta prioritariamente a un desarrollo y un perfeccionamiento de sus sistemas informáticos. Para ella, esos serán, en todas las guerras futuras, lo que en términos clausewitzianos es definido como el centro de gravedad, y cuya neutralización o destrucción garantizaría de manera invariable la victoria. Asimismo, China es consciente que las guerras van desde luego más allá de lo militar y se extienden a la dimensión económica, política y social, tal como lo ilustra Estados Unidos. China no dudaría, como lo hizo Soros en la década pasada cuando desencadenó una crisis monetaria en Asia, en destruir los fundamentos económicos de Taiwán a través de una campaña especulativa para invalidar toda tentativa de independencia de la Isla, así como en recurrir al empleo de Hackers ([28]). Sin embargo, frente a un adversario como Estados Unidos, estas medidas no parecen viables. Porque, aún si China deja entender que podría retirar gran cantidad de sus bonos del Tesoro norteamericano para desestabilizar a América del Norte en caso de sentirse agredida por el Imperio norteamericano, sabe que tal medida drástica le perjudicaría a ella misma, puesto que el sistema financiero descansa sobre mecanismos que afectarían no solamente al sistema norteamericano, sino a todas las economías del mundo, incluido la China.    

El énfasis que pone China en querer modernizar, de manera exacerbada, la tecnología de punta, lleva a pensar que se ha formado ya una cúpula tecnocrática de tipo anglosajón a nivel de gobierno. Esta cúpula no considera una participación de la población en la política como esencial, apartándose con ello de la posición de Mao, quien, al involucrar a la población en la lucha contra el Imperialismo anglosajón y japonés en el siglo pasado, había logrado ganarle la guerra a Occidente y a los nipones así como a los sicofantes colaboradores que pululaban a nivel regional y nacional chino. Esta posición “antipopular” de la guerra se desprende también de lo planteado en “la Guerra sin restricciones”, obra que fue elaborada por dos estrategas militares chinos actualmente en servicio. En esta obra, la parte reservada al factor humano en la guerra no excede las diez líneas cuando el libro contiene tres cientos páginas ([29]). Además, los autores señalan que «los chinos deberían relativizar la importancia de la «guerra popular» preconizada y empleada por Mao en otras circunstancias y adaptarse un poco más al concepto de “guerra moderna en condiciones de tecnología de punta». Afirman igualmente que la guerra popular era totalmente incapaz de medirse a fuerzas modernas. Desgraciadamente, este argumento queda inválido cuando se analiza la estrategia de guerra de Giap contra los ejércitos modernos de los franceses y norteamericanos en Vietnam.   

Conclusión 

Por lo tanto, más que una ampliación de la visión de Sunzi, se puede afirmar que existe una tendencia en los círculos militares chinos a mimetizar las estrategias y tácticas de guerra anglosajona, a pesar de la impresión que China quiere dar de poder llevar la guerra más allá de toda dimensión militar y así distinguirse de su rival norteamericano ([30]).  

El tecnocratismo podría ser el punto de quiebre de China si combate un enemigo como Estados Unidos, porque en este caso lucharía con los mismos medios contra un adversario cuantitativamente superior. Su fuerza, que había sido hasta pocas décadas una participación activa de la población, podría quedar inválida por la exclusión progresiva que ésta sufre. Este cambio en la línea de pensamiento de los círculos militares va a la par de la adopción por parte del Gobierno chino de la lógica capitalista neoliberal, la cual sería para éste la panacea para poder elevarse a nivel de potencia mundial. El sometimiento a los mecanismos neoliberales repercute directamente en los efectivos de las fuerzas armadas chinas, como hemos visto al señalar la reducción de sus efectivos en el nombre de la “profesionalización”, pero sobre todo en la población. Ésta está siempre más sujeta a soportar los desastres de la economía neoliberal, cuyos efectos se hacen seriamente sentir, dado que desde ahora se encuentra, como en todo país capitalista, a la merced de las políticas de despido que impone el modelo económico actual, así como sumisa a una política de bajos salarios que llega a extremos. El fenómeno de polarización en la población se está reforzando, haciendo que la distancia entre el chino medio y los nuevos ricos se esté amplificando y que la corrupción empiece a causar estragos. Por lo que uno de los problemas que podría enfrentar el Gobierno chino en un futuro próximo es el de las tensiones sociales que bien podrían estallar en revueltas sociales y así peligrar la unidad nacional china y, con ello, anular todo proyecto ambicioso de lograr tener un rol a nivel mundial.

 

[1] Contexte international et évolution du concept de Sécurité. Eric de la Maisonneuve. Défense et Sécurité Internationale. Mai 2005.

[2] China anunció este año un aumento de sus gastos militares del orden de 17,8%, con lo que el presupuesto destinado a la Armada china  sería oficialmente de 45 billones de dólares. Esta cifra es cuestionada por Estados Unidos, quien estima que China gasta 80 a 115 billones de dólares. Aunque China figura con esta cifra en segunda posición a nivel mundial, está lejos de llegar a la cifra alcanzada por Estados Unidos en materia de presupuesto de defensa, que es de 485 billones de dólares. Ver: La Chine fait exploser ses dépenses militaires. Sous-marins, missiles, renseignement : Pékin est sur tous les fronts, avec un budget défense en hausse de 17,8 %. Par Pascale NIVELLE. mardi 6 mars 2007

  http://www.liberation.fr.

[3] La China recibía, a cambio de la seda, del té, de la porcelana, jarrones chinos, de oro, plata, estaño, plomo y brocados, ámbar, perlas, cristal, madera precioso y exótica, entre otros, y, a partir del siglo XIII, cotón. Los productos de lujo eran principalmente destinados al comercio exterior. Ver P. 45. La marine chinoise du Xe siècle au XIVe siècle. Jacques Dars. Editions Economica. 1992

[4] Según fuentes chinas, las reservas de petróleo de esta zona serían de 10 billones de bariles de petróleo. La mer, pomme de discorde entre les pays asiatiques. Hicham Ouedrhiri. DSI. Nº6. Mayo 2005.

[5] Aunque China es igualmente productora de petróleo, sus importaciones deberían duplicarse en 2025, pasando de 14,5 millones de bariles al día  29,8 millones de b/d en 2025. La mer, pomme de discorde entre les pays asiatiques. Op. cit.

[6] Géopolitique chinoise. Mehdi Taje. DSI. Mai 2005.

[7] Cifras citadas en el artículo Chine-Taiwan-Etats-Unis: stratégies croisées ? de Stephen Duzo-Bauduin. DSI Nº 4. Mai 2005

[8] Où va la Chine? Essai sur la stratégie économique et le projet politique chinois. Paul Sindic Juillet 2005  Publication de l’Institut de Documentation et de Recherche sur la Paix (Sitio Internet: http://www.institutidrp.org.

[9] El grupo de Shangai fue fundado en 1995 por Rusia, China, Tadjikistan, Kazajstán, Kirgistán, para encargarse de temas relativos a la seguridad de las fronteras et de la amenace islamista. Citado en Géopolitique chinoise. Op. cit.

[10] Ver: China: Acercamiento a Irán consolida vía independiente (IAR-Noticias)  20 Junio 06.

[11] En 2004, un acuerdo firmado por China con Riad, su primer abastecedor de petróleo (22,2 millones de toneladas en 2005), le otorgaba al país asiático el derecho de explotar reservas de gas existentes en el desierto. Citado en China y la “diplomacia del petróleo Por Xulio Ríos (La Insignia, 30/04/2006), director del Igadi y del Observatorio de la Política China (Casa Asia-Igadi).

[12] Ver La Cina: Sfide e incognite. Generale di Divisione (ris.) Giovanni Bucciol y Ombre Gialle sul Continente Nero. Nicodème N’Kashama N’Koy en Rivista Militare. Gennaio. Febbraio 2007. Ministero della Difesa. Roma. Italia.

[13] El ex secretario de Estado y asesor de Seguridad nacional de Estados Unidos, Henry Kissinger, percibe la contención de China, como desfavorable, dado que el contexto de guerra fría, tal como se vivió con la URSS, no se adapta a la situación de la China actual. Para más información, ver China: Containment won’t work. Por Henry Kissinger en China, centro de las nuevas alianzas. Tribunas y análisis. 21 junio de 2005. https://www.voltairenet.org

[14] Ibid.

[15] Voir Richard Halloran. China Stands Up en August 2007, Vol. 90, No. 8.  Journal of the Air Force Association. Air Force Magazine on line. http://www.afa.org/magazine/Aug2007/0807china.asp.

[16] Aprox. Siglo V antes de nuestra era.

[17] Géopolitique chinoise. Mehdi Taje. DSI. Nº4. Op. cit.

[18] Para más información sobre la guerra sin restricciones, ver el libro de Qiao Liang y Wang Xiangsui. La Guerre hors limites. Editions Payot. Paris. 2006.

[19] Voir Richard Halloran. China Stands up. Op. cit.

[20] Géopolitique chinoise. Mehdi Taje. DSI. Nº4. Op. cit.

[21] Le ambizioni del dragone. L’evoluzione strategico militare della Repubblica Popolare Cinese e le nuove frontiere di espansione terrestre e marittima. Michele Cosentino. Rivista marittima nº2. Gennaio 2007. Ministero Della Difesa. Roma. Italia.

[22] Ibid.

[23] Para un análisis sobre la Guerra del Golfo por China, ver el libro de Qiao Lian y Wang Xiangsui. La guerra sin restricciones. Op. cit.

[24] Le Livre Blanc sur la Défense : la synthèse. Chine. Francis Nantha. DSI. Mai 2007.

[25] La Guerre hors limites. Qiao Lian y Wang Xiangsui. Op. cit.

[26] Las fuerzas de la Marina comprenden la flota de buques, las bases navales y las unidades de guardacostas. Dentro de su arsenal, se han registrado 50 naves anfibias, 45 patrulleros. Además, la China dispone entre otros de destructores Sovremmenys dotados de mísiles SS-N-22 Sunburn de orígen ruso, y de submarinos clase Kilo.

[27] Ver Europa + China = Galileo. China llegó a un acuerdo para invertir en Galileo, la compañía de localización por satélite de la Unión Europea. En BBC.com http://news.bbc.co.uk

[28] En este sentido, ver la apología que hacen los autores del libro antes mencionado “la Guerra sin restricciones” de esas prácticas, que son para ellos la clave de la victoria en el futuro.

[29] Página 20 de esta obra.

[30] Es lo que dejan percibir los autores del libro “la Guerra sin restricciones” al ironizar en su obra sobre la limitación norteamericana de concentrarse “únicamente” en lo militar. Sin embargo, se olvidan que Estados Unidos se ha ya profesionalizado en la práctica de tales métodos. El problema es que este último, por razones obvias, no tiende a revelarlo públicamente.

 

Haga click aquí para volver a la
Página de Inicio

Escríbanos a: hacialaemancipacion@yahoo.com